Hay que sentirse feliz, sin miedos, dejar el fantasma del pasado y vivir en paz el presente; sintiéndose. Este hueco en la panza se debe acabar. Tanta zozobra solo puede conducir a más luz, y para dejar salir luz hay que confiar. Yo creo que nos urge fortalecer nuestros lazos y afianzar todo eso bello que somos. Por eso es que siempre me tomo algún tiempo para escuchar, sentir, leer y dejar que todo me fluya. Mis siempre preguntas procuro que inciten más paz. En democracia, me urgen a que cada cuatro años decida mi voto, preludio de un compromiso de diario con las cosas que creo.
Ya dos veces he considerado que el PAC condensa planes más justos para la sociedad y la naturaleza, para la administración estatal, para la economía y en definitiva y lo más importante para el ser humano. En mis justas posibilidades me he sentido cerca de ese partido, sin que necesariamente enarbole banderas y solo permita que a estas las hagan soplar buenos vientos. No quiero convertirme en un simple fanático. Si hay algo en lo que debo aprenderme es en la interconexión, porque me siento y me debo sentir una parte del todo.
Yo creo que la estructura del PAC cometió errores sin ton ni son, como cuando decidió cerrar su proceso interno de elección. No fue más que un cálculo de la política más tradicional, una ecuación en resta de menos acción ciudadana. Ya de eso son muchos meses. Hoy despierto de nuevo reconociendo que a pesar de no compartir todas las ideas, ni todas las acciones, ni todas las formas, me siento de nuevo cerca de esta propuesta —que desborda al partido- y lo hace un movimiento. No me atrevería a considerarme en posición alineada, porque mi voto no ha sido ni será una hoja en blanco y sin firma. El domingo iré a votar por el PAC con la convicción de que tengo más responsabilidades enfrente, no me importa si gana, como me parece lo más adecuado, o si pierde, porque al final de cuentas el actuar propio determinará el qué y el cómo lucharé por ser alguien más libre. Si tengo que apoyar proyectos que crea son buenos, los apoyaré desde donde me toque, con un granito de arena o embarrialado; con mis posibilidades y en definitiva intentando sumar. Espero poder cumplirme, porque un primordial compromiso nace en mí, en procura de poder hacer algo bueno. Cada vez que inicia un nuevo gobierno, mi papá dice con su voz ronqueta y decidida que no vuelve a votar… como él muchas y muchos nos hemos sentido reiteradamente engañados, porque nos piden confiar y apoyar planes que al final perpetúan polarización y exclusión, y que han ocasionado que una mayoría sin oportunidades no crezca.
A pesar de esas tremendas razones, hoy nos urge rejuvenecer entre nosotros confianza, recobrarla y decidir. Yo vuelvo a confiar en el PAC, pero sin que esta confianza padezca ceguera. El reto que tiene el partido, que tiene Ottón Solís, que tendría su posible gobierno, y que tenemos los ciudadanos es enorme, casi del tamaño de un dios. Vivo en un país lleno de gente buena y no tengo dudas que el planeta está repleto de ella. Aunque aún considero que los humanos padecemos de mucha ambición, también me urge sentir que todo esto es un inicio y nunca un final. Yo quiero que amanezca de nuevo.