Música por lo alto

En el chequeo médico de rigor me revela el doctor que estoy al límite de un alto colesterol. Se enciende los parlantes de la clínica y comienza a sonar durísimo Fito Olivares, sobre todo aquella partecita que dice: “quieres que te guise un chicharrón, un pedazo de jamón o prefieres pollo frito mi amorcito”. Miro perdido al cielorraso y se me acelera el corazoncito. Lo peor es que no como nada de eso, ni casi carne roja, los kilos de más aún no son algo de que preocuparse —salvo por la puta apariencia- y hago ejercicio. Me explica el doctor que mis “taxis de colesterol bueno”, llevan cada uno “seis pasajeros de colesterol malo”, no es preocupante realmente, pero si me para un tráfico de fijo me hace parte. Hijo de tigre sale con el colesterol alto y esto de crecer hace que a uno le salgan a flote todos los defectos genéticos. Los batidos que le hace mi madre de pepino con apio no le han hecho ni pío, y ahí está mi padre, mejor que cualquiera la verdad, más pequeñillo de lo que ya era, pero mejor que cualquiera. Así debe ser maravilloso estar viejo, con colesterol pero feliz, sobre todo muy amado, por sobre todo por la amante, que dice y en este caso le creo que sigue siendo mi madre, que parece una gorrioncita que melancolía, como la canción. Ya he contado de alguna forma esta historia, quizás muchas veces, pero me parece tan bonito y por eso ni pido disculpas por mis tonterías, menos hoy, cuando la música es lo único que realmente me importa.

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Caminar de puntillas

Que discontinuos los tiempos, aunque con estas cortas ininterrupciones ya ni sé qué pensar. Quizás pensar se trate de esto, de sentir y vivir. A veces me da por caminar de puntillas y esconderme como al propio de mí, así me siento bien niño. Y me digo: ¡ay niño! no te me escapes y por dicha no se me escapa o siempre regresa.

Se me ha metido por todos lados, eso que leía por allí, que entre más uno se ame, o entre más alguien te ame, más bello sos. Suena hermoso, pero es también espantoso por muy grande y enorme, es afinación y la nota en ascenso al minuto uno con seis de Lend me your teeth de Devendra Banhart.

Hay, saben, un resplandor incandescente que aún no comprendo. Hay también un lugar, un lugar que puede ser mil lugares, donde yo sin duda me siento, donde el hueco en la panza crece espontáneo. El rojo regresa a la cara y lo desconocido se abre todito de frente. Cuando estoy ahí, con este calor o el frío bien rico, todo se pone mejor que mejor, como estado, como respiración.

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Animales de tiro

No nos pongamos más papistas que el papa, porque a mí me da pereza escuchar a gente joven ponerse al nivel de algunos que nos dicen y vuelven a decir que todo “lo malo” es culpa de las nuevas generaciones.

Cuando colegiales apedrean a la policía, yo lo considero un síntoma de una descomposición más grande, que no tiene que ver con “la crisis de la familia”, que como decía Fernando Contreras, familia son los afectos, y por ello hermosamente diversa y distinta.

El origen de lo que los medios reducen a “zafarrancho”, el que se repite hoy, es de un gran pensador al frente de un colegio que cree que tener el pantalón ajustado es una gran regla. ¿Le darán miedo las bolas? y aún así y de seguro supongo que es hincha del Sapri. Le pido perdón, pero eso connota.

A ello le sucede una respuesta tontísima e inaceptable de colegiales que ya no encuentran ni fondo ni forma.

Y peor aún, las pésimas actuaciones de policías armados hasta los dientes, que no desaprovechan momento para poner desorden con gas, ¡esos están peor de educados!

Si le sumamos los comentarios “del público” en medios, todo esto parece un cuento de hace años, escrito por esos que creen que la letra con sangre entra.

Lo inaceptable es esa idea que todo esto tiene como única salida imponer manos más duras, o peor aún, que dejemos nos encaramen cueros, como en los ojos al buey.

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Extracto comedia

El agua inunda mis rotos zapatos, me moja las medias y me produce un escalofrío del tamaño del cuerpo. Suplico que se detenga y de una vez por todas tanto odio del cielo. No creo que sea por leer sobre porno, pero que obsceno me veo, allí, en medio del turismo español que canta extractos de Carmen. Entre tanta espera, reaparece el adolescente bifurcado chorreando con su pin de amor declarado al tal Herbalife. El negro gigante me espía con el rabillo del ojo, el guarda remueve pistolas, la otra llore que llore. Las casi dos horas de guarida en medio de coloridas sombrillas y negros paraguas de allá para acá, de acá para allá, valieron el tamaño de un excremento de vaca, me empapé en el último brinco, tan solo de La Cosecha hasta casa. Revienta un triquitraque, la risa socarrona que me persigue, un embadurne Cofal, hasta expeler este centésimo ¡achís!

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Un inicio y no un final

Hay que sentirse feliz, sin miedos, dejar el fantasma del pasado y vivir en paz el presente; sintiéndose. Este hueco en la panza se debe acabar. Tanta zozobra solo puede conducir a más luz, y para dejar salir luz hay que confiar. Yo creo que nos urge fortalecer nuestros lazos y afianzar todo eso bello que somos. Por eso es que siempre me tomo algún tiempo para escuchar, sentir, leer y dejar que todo me fluya. Mis siempre preguntas procuro que inciten más paz. En democracia, me urgen a que cada cuatro años decida mi voto, preludio de un compromiso de diario con las cosas que creo.

Ya dos veces he considerado que el PAC condensa planes más justos para la sociedad y la naturaleza, para la administración estatal, para la economía y en definitiva y lo más importante para el ser humano. En mis justas posibilidades me he sentido cerca de ese partido, sin que necesariamente enarbole banderas y solo permita que a estas las hagan soplar buenos vientos. No quiero convertirme en un simple fanático. Si hay algo en lo que debo aprenderme es en la interconexión, porque me siento y me debo sentir una parte del todo.

Yo creo que la estructura del PAC cometió errores sin ton ni son, como cuando decidió cerrar su proceso interno de elección. No fue más que un cálculo de la política más tradicional, una ecuación en resta de menos acción ciudadana. Ya de eso son muchos meses. Hoy despierto de nuevo reconociendo que a pesar de no compartir todas las ideas, ni todas las acciones, ni todas las formas, me siento de nuevo cerca de esta propuesta —que desborda al partido- y lo hace un movimiento. No me atrevería a considerarme en posición alineada, porque mi voto no ha sido ni será una hoja en blanco y sin firma. El domingo iré a votar por el PAC con la convicción de que tengo más responsabilidades enfrente, no me importa si gana, como me parece lo más adecuado, o si pierde, porque al final de cuentas el actuar propio determinará el qué y el cómo lucharé por ser alguien más libre. Si tengo que apoyar proyectos que crea son buenos, los apoyaré desde donde me toque, con un granito de arena o embarrialado; con mis posibilidades y en definitiva intentando sumar. Espero poder cumplirme, porque un primordial compromiso nace en mí, en procura de poder hacer algo bueno. Cada vez que inicia un nuevo gobierno, mi papá dice con su voz ronqueta y decidida que no vuelve a votar… como él muchas y muchos nos hemos sentido reiteradamente engañados, porque nos piden confiar y apoyar planes que al final perpetúan polarización y exclusión, y que han ocasionado que una mayoría sin oportunidades no crezca.

A pesar de esas tremendas razones, hoy nos urge rejuvenecer entre nosotros confianza, recobrarla y decidir. Yo vuelvo a confiar en el PAC, pero sin que esta confianza padezca ceguera. El reto que tiene el partido, que tiene Ottón Solís, que tendría su posible gobierno, y que tenemos los ciudadanos es enorme, casi del tamaño de un dios. Vivo en un país lleno de gente buena y no tengo dudas que el planeta está repleto de ella. Aunque aún considero que los humanos padecemos de mucha ambición, también me urge sentir que todo esto es un inicio y nunca un final. Yo quiero que amanezca de nuevo.

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Desenfado

Corro de pared a pared y me suena por dentro toda esa música. No hay de otra, me procuro feliz.

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Marcha por la vida… mitin político

La “Marcha por la Vida y la Familia” que sucedió este 28 de noviembre con poquísima asistencia y mucho dinero gastado, resultó ser un mitin político. Recibí mensajes impresos como éste y éste y no así de la candidata del oficialismo, que según su cuenta en Twitter se encontraba en la marcha. Nadie presente pudo confirmar su participación.

Los organizadores utilizaron hasta los pulpitos como eco de un mensaje que sin duda resulta otro abuso de fe. Oprobioso engaño resumido en tres razones. En primer lugar porque ninguna vida ni familia se quiere o se defiende con verdades únicas y excluyentes, no hay tal cosa como verdad única. En segundo lugar porque ninguna vida o familia se debe enfrentar a oprobiosas expresiones de odio, como las de este señor que gritaba mensajes espantosos contra los homosexuales y quien tuvo la osadía de agredirme cuando le solicité respeto. Con su mano tocó mi rostro con tan detestable mano y me dio putazo y etiqueta de “playo de mierda”. Yo solo pregunto: ¿dónde andaría su dios? Y pensaba que ojalá, es decir, quiera Alá, quiera dios, no tenga un hijo o una hija homosexual, porque de seguro su herencia será infelicidad. Y en tercer lugar, porque poco tiene que ver la fe y la política, son dos cosas de absoluta y distinta naturaleza. Esta marcha fue una patraña.

La marcha por la igualdad tuvo mejor suceso, fue convocada como respuesta a tal fundamentalismo disfrazado de bondad, aglutinó a un pequeño y diverso grupo de personas, pero con mayor claridad sobre asuntos como despenalización del aborto (ilegal en Costa Rica aún en casos de violencia sexual o malformaciones embrionarias) y el trámite urgente en el Congreso del proyecto de sociedades de convivencia, con el cual las personas que conviven con personas de su mismo sexo recibirían un trato legal igualitario. Su voz se hizo escuchar, su presencia era necesaria en un lugar donde lo que hace falta es más sensibilidad, educación y diálogo sincero. ¡Enhorabuena!

No todo está perdido, ocupamos más gente que con buenas razones se ofrezca primero así mismo y luego a los demás con todo corazón. Ahí es donde habita la divinidad y la paz, en el respeto propio y del resto, sin que esto pretenda sugerir una nueva división y por el contrario, en suma, solamente humanidad.

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Olor a maracuyá

El taxista de bigotillo blanco me dio clases de herbología. Cuando lo abordé creí que lo rodeaba el olor que expira la maracuyá. Se sonrió cuando le pregunté, pero me dijo que era de juanilama, a la vez que con una mano al volante, con la otra frotaba su brazo. La juanilama es un expectorante y cura las molestias provocadas por los gases intestinales. Recién había cortado unas pequeñas ramas de la planta que supe está a la vuelta de la esquina de mí casa. Aún no hago gases señoriles, ni quiero, pero expectorar sin el Vix vaporub o la Pseudofedrina me suena a buen chance. Tengo la hipótesis de que si no es la plantita de nombre folclórico esta la que me cure la alergia, mi inmenso riel es probar, lo que es lo mismo, intentar con fuerza, creer sin dios y crear de forma espontánea como dicen los fieles que crea su dios.

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La desigualdad es el cáncer de la democracia

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La gota que derramó el vaso fue sacar a un Presidente electo democráticamente de su país, en pijamas y con militares de escoltas. El resto es una historia y una historia de terror. Si decían que el tal Zelaya era un mal presidente, la vía democrática -que echa mano de las leyes- era el único camino para juzgar los actos indebidos. La democracia de este siglo no se defiende con pistolas.

Honduras está sumida aún en el terrible y profundo problema de la pobreza. ¿Cómo resolvemos esto?, la respuesta es sencillísima y la sabe todo el mundo: se necesita una mejor distribución de la riqueza y urge crear oportunidades para el desarrollo. Según el Banco Mundial, Honduras es un país de ingreso mediano bajo, lo que en definitiva significa que la población padece precarias condiciones de pobreza. El BM asegura que en el país centroamericano, “desde 1998 el ingreso per cápita está básicamente estacando en un 0.3% anual”, lo que responde “en parte a la falta de progreso en los indicadores de pobreza”. Si a esto le sumamos el destrozo que ocasionó el huracán Mitch, no hay que ser muy inteligente para darse cuenta que en Honduras la gente padece hambre.

El problema que hoy afecta a los hondureños, va más allá del pleito de los machos Roberto Micheletti y Manuel Zelaya. El problema que vive Honduras es un llamado de atención por evitar más carencias y hambre. Que alguien le falte comida es un acto violento. En ese panorama la democracia es una ilusión y la institucionalidad no funciona o se convierte en producto empacado de cristal.

Es lógico que quienes sufren en carne propia limitaciones económicas, defiendan a aquel que subió el salario de hambre en un 50%. Preguntemonos de forma crítica ¿quienes son los que antecedieron a Manuel Zelaya? ¿Qué de todo esto es herencia de la dictadura oligarca del coronel Oswaldo López Arellan? ¿Cuántas malas políticas hay en este país? ¿Qué tanta desigualdad?

Muchos han centrado ahora su atención en si fue adecuado o no el regreso de Zelaya después del golpe. Esa pregunta o consideración desvía la atención central sobre el principal problema que viven los hondureños y del que deriva la crisis en la que se han sumido. Los populistas o caudillos son una respuesta desesperada a la supervivencia de las poblaciones en pobreza.

Sabemos también que muy a diferencia de los populistas y caudillos, hay muchos otros que impulsan justicia social, y que en reiteradas ocasiones son linchados e igualados por los miedos mentales de los que siguen anclados en la guerra fría y temen con ganas a eso que llaman izquierda. De todas formas, deberíamos saber que en los extremos siempre se propugna por el poder. La designación para gobernar un pueblo no es poder, es servicio.

Como muchos otros pueblos alrededor del mundo, los hondureños están en lucha no desde el golpe, si no desde hace muchos años. Porque yo creo que la desigualdad es el peor cáncer de la democracia. Con esta base, defender la paz no es solo defender la deposición de las armas, defender la paz es defender el acceso justo de todas y todos a una vida digna.

Foto por easygrafic

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Goteo

San José aún se rehúsa a morir desangrada en las manos de tantísimo —sobre todo feo- centro comercial.

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Dragones negros

Dos dragones negros escupían fuego en las montañas que rompen la ventana redonda que mira al oeste de San José.

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Después de la influenza… la calma

Después de una extraña influenza informática, se espera lafoto haya desarrollado necesarias defensas, que permitan tomar nuevamente fotos movidas por acá y por allá. ¡Hola otra vez!

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Repensar la política

No es nada nuevo, la política es un bostezo. Es el mundo de la intriga, del supuesto absoluto, del soy mejor que vos, de la imposición. Es la esfera de lo público sublimado a la mayoría. La mayoría decide los favores o desventuras de la minoría. Y la mayoría decide delegar en una minoría el poder de arrinconar a otras minorías. Al final esa minoría, electa por voto popular, le da la espalda a la mayoría y la vuelve a arrinconar. Pero la mayoría vuelve a apoyar una y otra vez a esa minoría. La política que aún practicamos es tribal. Debes inscribirte en el club para ser parte de estos pensamientos que son mejores que los del otro. Por eso es que hay que corrupción, por eso priva la mentira, por eso priva el odio en la política.

Y esa política es la que aún veo observo en nuestro país, en los países latinoamericanos y en la mayoría de países del globo. Algo huele mal. Desde hace mucho algo huele podrido. Lo sabe la gente que ya no quiere votar y engrosa las listas de abstencionistas, lo saben los que hemos votado por el menos malo y lo sabe la gente que ni tan siquiera le interesa un ápice de esto.

Y me revelo como chiquillo malcriado de ser parte de esa política. Y porque creo con convicción que debe existir una nueva manera de hacer política, de participar con ella en la construcción de un mejor país, de mejores países y de un mejor planeta.

No tiene sentido, desde ningún punto de vista, que sigamos en modelos como este. Debemos refundar nuestra forma y fondo de hacer política. Debemos renovar las estructuras o no tener estructuras, desesctructurarnos. No podemos seguir votando por los mismos que durante muchos años y reiteradamente siguen optando por el poder y que viven en una burbuja de cristal. Esa clase política que tiene años de no caminar por la Avenida Central o por un barrio pobre, no para tomarse fotos ni salir en el video, si no para sentir en lo más hondo lo que la gente experimenta de diario.

Son tiempos oscuros. Esta nueva edad media es desgarradora. Pero tiene que existir otra forma, debemos investigar en nuevas formas, romper paradigmas. Repensar, originar, crear. Los demócratas ya no damos para mucho.

No sé si en las próximas elecciones voy a votar, pero creo que no voy a votar por el menos malo. Eso no sirve de nada más que para que se rieguen las bilis. Y algo creo sentir ahorita también: que nos quedemos inmóviles, es algo que agrada al que continúa en el poder del que se sirven sus odios y bolsillos.

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Los inteligentes reos ticos

Los reos costarricenses tiene ingenio: usan videojuegos e Internet para estafar y eso posiblemente no cualquiera lo puede hacer. Lo que sí es cierto, es que no usan proactivamente su inteligencia y lo cierto también es que si están en la cárcel deben cumplir a cabalidad con su pena. Pero su pena debería ser correccional, de nada sirve que vayan a la cárcel si apenas están en libertad reinciden, o lo que es peor, que aprendan el cómo agudizar sus actos delictivos. Ahora nuestros reos pagan por su libertad o pagan los mejores abogados para convertirse en presidentes.

Esto es por mucho culpa del sistema que no motiva el cambio positivo y del Estado, que como encargado de tutelar, no hace por donde impulsar las reformas necesarias y urgentes en la materia. Ambas son parte del serio problema de seguridad, que vigoroso y con peligro atenta contra la estabilidad costarricense.

Había dicho que no iba a exponer más sobre el tema de seguridad en el blog, pero la verdad es que es trascendental para nuestra vida social. Las cárceles, más que un lugar de descanso o un lugar de hacinamiento, deberían convertirse en un lugar de educación y de trabajo duro. Y si creemos que la gente per se es mala y no se merece esta mínima oportunidad, y que el Estado no debe ayudar a la reforma, lo único que nos queda es cerrar el chinamo, porque evitando la generalización pero usándola: aún el más bueno, creciendo en un mierdero, se convierte en heces de color arcilla.

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Teoría del caos

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Cobra sentido revolcarme como animal en este suave césped y golpear la cara entera con esta agua que hierve mientras tomo este baño. Porque deja de ser simple certeza y transfigura en posibilidad; y el dibujo se acerca a obra de arte cuando los oídos revientan en músicas y silencios; y se crean mundos posibles al abrir este espacio. A mí no me importa que aúllen mil y muy cerca, y se escuchen sirenas de guerra en calles cercadas. A mí no me importa considerar al mundo en colores intensos, en teoría del caos, al paso del tiempo. Es lo que tengo, es lo que es.

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