Caminar de puntillas 0
Que discontinuos los tiempos, aunque con estas cortas ininterrupciones ya ni sé qué pensar. Quizás pensar se trate de esto, de sentir y vivir. A veces me da por caminar de puntillas y esconderme como al propio de mí, así me siento bien niño. Y me digo: ¡ay niño! no te me escapes y por dicha no se me escapa o siempre regresa.
Se me ha metido por todos lados, eso que leía por allí, que entre más uno se ame, o entre más alguien te ame, más bello sos. Suena hermoso, pero es también espantoso por muy grande y enorme, es afinación y la nota en ascenso al minuto uno con seis de Lend me your teeth de Devendra Banhart.
Hay, saben, un resplandor incandescente que aún no comprendo. Hay también un lugar, un lugar que puede ser mil lugares, donde yo sin duda me siento, donde el hueco en la panza crece espontáneo. El rojo regresa a la cara y lo desconocido se abre todito de frente. Cuando estoy ahí, con este calor o el frío bien rico, todo se pone mejor que mejor, como estado, como respiración.










