Lo del TLC con Estados Unidos ya me tiene hasta la coronilla. Basta ya de panfletos polarizados en favor y en contra del Tratado Comercial.
Surgieron grupitos de dudosa procedencia que sacan anuncios (quién sabe de dónde los financian) con el único objetivo de hacer creer a la opinión pública que el tratado es la panacea para la solución de todos los problemas de este país. Vaya equivocación. Necesitamos fortalecer nuestra agenda social y distintas áreas como infraestructura, para que el libre comercio funcione. Aún más, libre comercio es libre comercio y no desigualdad competitiva, en que el grande aplasta al pequeñitico. Si ponemos a competir al David con el Goliat por favor no le demos al primero solo una onda y pequeñas piedras, porque hace falta más; en comercio tan pocos instrumentos no salvan a nadie, menos a un pueblo.
Otras asociaciones como los sindicalistas (los mismos de siempre) con ese discurso desgastado que cansa, son totalmente vomitivos. Y lo que falta es más análisis y capacidad de propuesta para estos vividores como les llama mi papá.
¿Y la prensa? ¿Qué pasa con la prensa? Aunque soy muy conciente del papel que esta está jugando, me da rabia el descaro panfletario que realizan. Hace poco le escribí a una periodista por una nota que salió en La Nación porque me pareció que estaba drásticamente viciada, la respuesta que recibí fue de quedarse con la boca abierta. Este miércoles sale un “análisis” que mejor hubiera sido publicado en página 15, pero de nuevo lo publican en las hojas informativas del mismo periódico. Ejemplos sobran.
Y es que lo que más me molesta de algunos comunicadores es que confundan la práctica del periodismo informativo con el periodismo de opinión. Porque sé muy bien y apruebo la línea editorial de los medios de comunicación, pero no apruebo que se venda harina sabiéndose que es afrecho.
Si van a hablar, que hablen a calzón quitado sin esconderse bajo ese manto de absoluta objetividad: Por Costa Rica