
De acuerdo con el Informe de Desarrollo Humano que el PNUD presentó hace pocos días, 2.586 personas se quitaron su propia vida en los últimos diez años en Costa Rica. El número alarmaría a algunos y pasaría desapercibido para otros. Pero traigo a colación el tema, porque leyendo la estadística, me pregunté en que si las personas que habían tomado la decisión, tenían o no el derecho de quitarse la vida. La respuesta a la que llegué es que sí, que sí tienen derecho.
Soy absoluto defensor de todas las formas de vida, entre ellas la humana, pero soy férreo defensor de las libertades individuales. Una vida sin libertades individuales no es vida, por el contrario. Si no se tiene el derecho de quitarse la vida, que es propia, entonces que derechos se tienen. Claro, las personas que se quitan la vida, podrían hacerlo sin poner en juego la vida de otra.
Por otro parte, reconocer que el suicidio es un derecho, le quitaría el estigma a todas las personas que han muerto de esta forma. Los católicos no deberían negar oficios religiosos “normales” a los suicidas, por ejemplo y es que este es uno de los tantos síntomas de sectores sociales que ven con vergüenza, más que con dolor, la muerte de quien quiso dejar de respirar. ¿Hay derecho de morir si así se quiere? ¿Es la muerte algo malo? ¿Debería ser el suicidio una opción real? ¿Un derecho?.
Claro, por ahora y espero que por mucho tiempo, la vida sea mi opción. Al respecto un texto muy interesante.