Estafa de fe 16

La cantidad de publicidad que en los últimos días he visto de un evento que se llama Festival de Música Luis Palau, me pone a pensar en lo lucrativo que resultan los temas de fe. Los anuncios del evento están en buses y vallas a lo largo y ancho de la capital.
Las radios “cristianas” hablan del asunto sin parar -escuché para informarme aclaro- y según me dicen vía telefónica en la oficina de organización de la actividad -tienen hasta oficina- están prontos a salir con pauta televisiva.
Si se suman los costos de este mega despliegue publicitario seguro me voy de cabeza, no creo que en alguna agencia se les haya ocurrido hacer donaciones de fe y no creo tampoco que Yuri, El Puma y el señor este Palau, no cobren por los espectáculos que realizan, perdón, por las giras evangelizadoras.
El Comité de Levantamiento de Fondos del Festival, tiene unas pautas a seguir que llaman poderosamente la atención. La “operación hormiga” es una de ellas y consiste en que cada “creyente” done un día de salario, ojalá no sea empleada doméstica quien haga este donativo. Para la conformación de este comité se pidió que los representantes fueran “laicos, de buena posición económica, con movilidad y teléfono”, claro, faltaba más.
Acción repetitiva en las iglesias, congregaciones o religiones, esta manía de hacer creer a mucha gente, pobrecitica o ricachoncita de que a dios se le compra. Lo más triste es que estos crean en las patrañas de estos pseudoprofetas; es tal el fanatismo que hasta cuando salen a relucir los trapos sucios de los “líderes”, las señoras con velo salen a clamar piedad y justicia.
Pero vamos a ver, si económicamente no me va bien en mi profesión, fijo me haría sacerdote o pastor: tendría carro gratis, casa gratis, comida gratis, todo gratis, a costa de echarme un discursillo emotivo adornado con la palabra dios. Mi salvación es que nunca lo haría. ¿Existe la salvación? A mi si me rescatan que sea al estilo del soldado Ryan, porque esto es una estafa de fe.


