Da Vinci sin código 7

Yo me leí el famosisímo libro de supermercado de Dan Brown, El Código de Da Vinci. Antes de este una lista más sobre algunos de los temas que toca el best seller. Algo sé de los Templarios, el Priorato de Sion, los Rosacruces, los Masones, etc., El Péndulo de Foucault, de Umberto Eco, fue uno de mis favoritos.
Al texto de Dan Brown hay que reconocerle su alta dosis de entretención, uno se lo lee rapidísimo, es una historia sencilla que no ahonda mucho, que usa muchos elementos novelescos típicos, y estructura, copia o adapta un thriller agradable.
Por eso esperé con ansias la película, obra de Ron Howard y en la que actúa Audrey Tautou y Ian McKellen, quienes me parecen buenísimos. Sin embargo, llegó el momento de sentarme en la butaca y ahora aflora la decepción.
La película no es mala, pero no es buena, no produce efectos en ningún sentido, lo deja a uno tal cual entró a la sala. No me emocioné, no me asusté, ni estuve en suspenso y yo quería hacerlo. Al final, la tan renombrada película ni tan siquiera debió suscitar el enojo de los católicos y del Opus Dei, la crítica que les hace ni tan siquiera es crítica. La película es una película condescendiente, que quiso quedar bien con todo el mundo.
Una lástima un buen guión de cine escrito como novela. Da Vinci se quedó sin el santo, la limosna y su código.




