Archive for July, 2006

Dos años después: masacre en Embajada de Chile 7

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Hoy se cumplen dos años de la tragedia ocurrida en la Embajada de Chile en nuestro país y resulta alarmante conocer nuevos indicios referentes al caso. Según recientes investigaciones, dos de las tres personas muertas pudieron ser atendidas y trasladadas a un hospital si la policía costarricense hubiera actuado con determinación y eficacia.

Aquel trágico 27 de julio, el guarda civil Orlando Jiménez, encargado de cuidar la sede diplomática, ingresó a matar en un estado aún incomprensible. Los proyectiles de su arma alcanzaron a Rocío Sariego, Christian Yuseff y Roberto Nieto.

Las causas que motivaron a Jiménez son desconocidas y aunque se dijo que el policía sufría maltrato de parte de los diplomáticos y que esto motivó su conducta, no hay pruebas que fueran ciertas respecto a esto y parece ser que la explicación ha sido una simple artimaña para desviar la atención.

Según el tanatólogo Luis Ravanal Zepeda; médico de gran prestigio por su trabajo en el análisis de asesinatos durante la dictadura de Augusto Pinochet; tanto Sariego como el cónsul Yuseff habrían muerto entre dos horas y media a cinco horas después de ser heridos. Roberto Nieto habría sido el único en morir de forma instantánea.

Por su parte el policía Jiménez se habría disparado en su barbilla 11 minutos después de haber hecho los otros disparos; de tal forma que quedó imposibilitado de ocasionar más heridas. El guarda no tomó rehenes como dijeron las autoridades policiales en aquel momento y la justificación de estas, para entrar seis horas después de las detonaciones, fue solo eso, una justificación.

Esto se confirma con las declaraciones de Leonardo Banda uno de las personas que se encontraba dentro del recinto y que se escondió con otros cuatro compañeros en su oficina.

Banda mantuvo comunicación directa con policías, con el Embajador Chileno en Costa Rica, Guillermo Yunge y hasta con reporteros que en falta ética periodística se hacían pasar como agentes policiales; a todos ellos les informó reiteradamente sobre el estado y heridas de Jiménez.

No más que decir que esto es una triste historia que ahora inquieta en respuesta lógica a un silencio impuesto durante estos dos años. ¿Fue el policía Orlando Jiménez el único en equivocarse?

Fuego 2

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Colocó su cama en el centro del dormitorio pues no le agradaba la idea que alguna pared se le viniera encima. Forró con una tela gruesa y pesada las dos ventanas en el segundo piso de aquella gigantesca casa de madera que su padre le había heredado. Colocó alrededor suyo cuanto objeto encontró, para poder flanquear y cubrir el mínimo espacio que impidiera el ingreso de nada ni nadie en su habitación. La bacinilla a su lado apestaba, ella misma había tomado un olor bastante molesto, el cuarto estaba ennegrecido por el humo del cigarro. Se las había ingeniado para que por medio de un hueco en la pared, sus siete empleadas le dejaran la provisión necesaria de blancos y de vez en cuando hacia cuánta maniobra existiera para llegar hasta allí y comer los platos que todos los días cambiaban a debidas horas y que ella pocas veces consumía.

Fue aquella noche, mientras ya había conciliado el sueño que una de las voces comenzó a susurrar cerca de la puerta, hacía días que no las escuchaba, pero aquel día fue insistente, demasiado, la llamaban en medio del silencio, la estaba torturando, la atemorizaba, ya tenía los pelos de punta, esa sensación de escalofríos de pies a cabeza, sus ojos grandotes, su expresión de terror, un humo estaba invadiendo su recinto. Se acercó la segunda voz, una tercera, amontadas golpeaban la puerta sin cesar, hasta el punto de poder reconocer una séptima voz que le llamaba por su nombre: Magdalena, Magdalena, Magdalena… el fuego y Magdalena se abrió paso entre tanto cherebeco, pisó algunos cristales, sangró de pies, estiró las cortinas y se lanzó contra la ventana atravesándola; hasta caer, abajo, de cabeza, chorreando sangre en el jardín de gardenias que sus siete empleadas cuidaban con desdén.

Espantos 14

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Debe ser herencia de mi madre. A ella le conmueven los pasos de alguien que no está en casa y a mi me producen escalofríos las llamadas personalizadas ausentes: cuatro veces mi nombre, en cuatro tonos distintos.

A los 8 años, mientras jugaba Gran Banco junto a Leo -mi compañero no imaginario de infancia- nos sorprendió un resplandor intenso que ambos aseguramos no precisamente caminaba. En menos de una semana Macho el hermano mayor de mi amigo y Adriancillo su tío, fueron testigos de la misma experiencia que ocasionó un miedo singular en el barrio donde crecimos.

Nosotros no creíamos en aparecidos, pero por mera casualidad una serie de eventos desafortunados produjeron la muerte de tres personas en el barrio en un cortísimo tiempo; entre ellas la de don Matías, que cayó enfermo la misma semana en que jugábamos a comprar propiedades.

Desde aquel entonces, yo sigo pensando que tengo más que normales trastornos respecto a este tema y creo ser personaje de una obra de ficción.

Se mueve la tele 4

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Para nadie es un secreto que el medio televisivo es de todos los de la comunicación el más superficial. Aquí, en la mayoría de ocasiones priva el parecer sobre el ser, la forma sobre el fondo. Son pocos los espacios de debate, de ideas o verdaderamente de información útil, que se encuentran en el ejercicio diario del zappeo. Pero de todos los medios de comunicación es el segundo, después de la Internet, que tiene más posibilidades por la inmediatez que permite y por la maravilla que ofrece la imagen que proyecta.

Dentro de este mundo los espacios periodísticos son sin más piezas claves, en Costa Rica lastimosamente se han convertido en show y más que eso. Pero siempre quedan aspectos que rescatar, entre ellos las investigaciones y el esfuerzo informativo que realizan algunos periodistas.

Es por eso que parece una estocada de corrida, la dimisión de Liliana Carranza, Mischelle Mitchell y Marielos Gutiérrez, caras conocidas en el medio, a las que hay que reconocerles trabajos valiosos en el Canal 7. En especial a Liliana con su investigaciones a los ex presidentes Calderón, Rodríguez y Figueres, y cuya sustitución será todo un reto para los directores de La Sabana.

En el Canal 6, parecen haber olido bien lo que sucedía en su competencia, por que están moviendo piezas y han incorporado a gente valiosísima detrás de cámaras. El reto para los de la Uruca será también sacar a figuras desgastadas y sosas muñequitas, para ponerle a Elberth Durán compañera en la edición estelar, por ejemplo, o cambiar esa agenda de sangre por una de datos y análisis (la modificación parece que se está dando en cumplimiento a una promesa de Grettel Alfaro, la jefe en mando).

Y todo esto viene al caso, porque me he sentado a ver noticias estos días y de verdad que necesitamos un mejor periodismo en la pantalla de esta pequeñitica Costa Rica. Yo y mis preocupaciones, hasta triviales resultan.