Archive for September, 2006

Alabanza a la demagogia 7

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Ayer, cuando el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, empezó su discurso diciendo que la sede de la ONU olía a azufre después de la visita del “diablo”, o sea, el presidente George W. Bush; digamos que le aplaudí, más por el hecho de arremeter contra Bush, por lo dicho en sí. Es un demagogo al máximo el Sr. Chávez. Como me reí.

Y hablando de discursos demagógicos, el de nuestro presidente se puso a la altura, aunque claro está, fue estrictamente diplomático y teórico. Si bien coincido con el presidente Arias en todo lo dicho, no entiendo como sigue defendiendo el TLC con lo que afirmó categóricamente en New York: “Pero quiero enfatizar que la defensa del libre comercio debe ser honesta y congruente. Debe buscar un intercambio comercial que, en efecto, sea igual de libre para todos los países. No es éticamente defendible la práctica de los países desarrollados de presionar por la eliminación de barreras comerciales solo en los sectores en que cuentan con evidentes ventajas comparativas. Los países en vías de desarrollo necesitamos y demandamos también libre comercio en la agricultura. Hasta que no avancemos en este tema, tendremos que seguir parafraseando la célebre expresión de George Orwell: en el libre comercio somos todos iguales, pero hay algunos más iguales que otros.”

Pura teoría entonces lo del libre comercio, porque la verdad, la realidad es otra como lo deja entrever el presidente, y las reglas del juego son otras a las que a veces se creen deberían ser y además quien pone las reglas no precisamente somos los de este lado del mundo. O sea, ¿somos o no somos?.

¡Que viva la demagogia!

Un político al desnudo 7

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El partido Ciutadans de Catalunya presenta a su candidato Alberte Rivera, desnudo de cuerpo entero. Esto forma parte del despliegue publicitario para las elecciones del 1 de noviembre próximo, en que el que se desarrollarán los comicios autonómicos de esta región de España.

Que dicha que no se les ocurrió esto a los publicistas ticos, en solo imaginarme a Arias, Ottón y hasta Otto, me da cosa.

La nota en el diario El Mundo.

Una botella de agua, una botella de agua 5

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Hace tiempo sabía esto, porque es de sobra comentado, pero hasta ahora lo veo publicado en un medio de comunicación: las embotelladoras de agua en Costa Rica, léase Cervecería Costa Rica (Florida Ice & Farm) y Coca Cola Femsa, pagan sumas ridículas al Estado por el precioso líquido.

El programa 7 Días, de Canal 7, dio a conocer en su edición del lunes 28 de agosto, que la Cervecería solo paga 600 mil colones anuales por los derechos de aguas subterráneas que salen a la superficie en algunas nacientes en Heredia. En el caso de la Coca Cola, no se dio el dato de cuánto paga, pero el monto debe ser igual de risible que el señalado.

Si bien, no debe representar un problema el hecho de embotellar el agua, aunque es raro que en este país se haga (la mayoría del agua que se consume en los hogares es potable), se debe colocar mano dura sobre los impuestos que se cobran a estas empresas que obtienen réditos millonarios por las ventas: “las compañías, que venden el litro de agua a un precio aproximado de 400 colones, compran ese litro al precio de 7 millonésimas de colón”.

Con el pago de impuestos justo, se podría invertir en la conservación de mantos acuíferos ubicados en zonas vulnerables y generar la llegada de tecnología que nos permita reciclar el líquido.

Juzgue usted, mientras el agua pasa por su garganta, desde la botella.

Nadar contra corriente 3

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Desde lo profundo del mar, sosegadas en tropel, cubrieron los ochocientos metros de playa de arena negra. Apenas dejaron espacio para caminar, algunas iban y otras venían. Eran apenas las cinco de la mañana. Yo estaba muy cerca de pie junto a ellas, mientras que el mar rompía contra la costa y la bruma del mar se hacía densa. Fue fascinante observar el maravilloso espectáculo y fue ahí entonces cuando extendí mis brazos para caer en medio de la arena. Aquellos reptiles de mar me dieron señales, mientras que la muerte flanqueó todos y cada uno de los lados, los zopilotes, emisarios carroñeros, picoteaban todo aquello que quedara por la libre.

Caí cansado en un tronco, miré como las tortugas se fueron perdiendo en aquella inmensidad, en el mar adentro, más adentro como dice Ramón, y yo me perdí con ellas. Cuando decidí aventurarme, los zopilotes se abalanzaron contra mi y comenzaron a arrancarme pedazos. Sin poder sacudirme, me metí en el agua salada del Pacífico, me hundí, nadé contra corriente, nadé con la fuerza de mil hombres y el mar abrió su gran boca y me tragó.

Adaptación de Diario de Virginia Woolf (fragmento) 9

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Casi todo me atrae, pero es seguro que vive en mi un buscador que no se cansa. ¿Cuando se descubre la vida? “Algo para ponerle las manos encima y exclamar: “¿Es esto?” Mi depresión es un sentirme aprisionado. Sigo buscando, estoy en esas, pero no, no es eso… no es eso. ¿Alguien sabe qué es? ¿Me voy a morir sin encontrarlo?. Después (como anoche cuando atravesaba la Avenida Segunda) veo cosas en el cielo: una gran nube, negra; y la luna inmensa extendida sobre San José, que me trae recuerdos; tengo una inmensa y sorprendente impresión de que hay algo ahí, ¿que es eso?. No es a la belleza a lo que hago referencia. “Quiero decir que la cosa en sí basta: es satisfactoria; acabada.” Sé a medias que tengo una rareza singular, porque es raro y extraño esto de estar caminando sobre la tierra. También está ahí, la infinita extrañeza de la posición humana; estar atravesando la Avenida Segunda, con la luna allí arriba y las nubes tan grandes, “quién soy yo, qué soy, y todo el resto; preguntas que siempre flotan en torno: y de pronto doy de narices con algún hecho concreto” -una mail, alguien- “y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de frescura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con este “eso”, y experimento entonces un gran reposo”.