Alabanza a la demagogia 7

Ayer, cuando el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, empezó su discurso diciendo que la sede de la ONU olía a azufre después de la visita del “diablo”, o sea, el presidente George W. Bush; digamos que le aplaudí, más por el hecho de arremeter contra Bush, por lo dicho en sí. Es un demagogo al máximo el Sr. Chávez. Como me reí.
Y hablando de discursos demagógicos, el de nuestro presidente se puso a la altura, aunque claro está, fue estrictamente diplomático y teórico. Si bien coincido con el presidente Arias en todo lo dicho, no entiendo como sigue defendiendo el TLC con lo que afirmó categóricamente en New York: “Pero quiero enfatizar que la defensa del libre comercio debe ser honesta y congruente. Debe buscar un intercambio comercial que, en efecto, sea igual de libre para todos los países. No es éticamente defendible la práctica de los países desarrollados de presionar por la eliminación de barreras comerciales solo en los sectores en que cuentan con evidentes ventajas comparativas. Los países en vías de desarrollo necesitamos y demandamos también libre comercio en la agricultura. Hasta que no avancemos en este tema, tendremos que seguir parafraseando la célebre expresión de George Orwell: en el libre comercio somos todos iguales, pero hay algunos más iguales que otros.”
Pura teoría entonces lo del libre comercio, porque la verdad, la realidad es otra como lo deja entrever el presidente, y las reglas del juego son otras a las que a veces se creen deberían ser y además quien pone las reglas no precisamente somos los de este lado del mundo. O sea, ¿somos o no somos?.
¡Que viva la demagogia!





