Insuficiente tercer planeta 2

Viajar a otros mundos fuera del Sistema Solar se ha vuelto un imperativo según afirman los científicos. Vaya cosa del siglo XXI.
Pero yo sé, lo sé porque me lo han contado, que desde tiempos sin memoria hemos podido viajar a donde nos plazca. Y lo sé, porque yo he viajado a donde ni me imaginaba que iba a viajar.
Salí por primera vez -y las primeras veces nunca se olvidan o se olvidan con conciencia- cuando recién cumplía los siete y me fui de jalón. El vecino más lindo del barrio se sentó con un puro de mota, en el banquillo de la pulpería, y yo agradecido, salí quemado, incendiado, prendido de fuego e iluminado. Tragué tanto humo como pude y vaya viaje que hice sin querer queriendo.
Los otros los efectué con mayor edad y más imaginación. Aunque claro, luego volví a los viajes de los siete, pero queriendo. He empuñado maletas cuando le veo, cuando me abraza, cuando respiro lo mismo que respira, cuando me deja su olor en la almohada. He hecho muchos viajes, fuera de aquí, donde no se ocupan naves ni oxígenos, donde de forma indudable el tercer planeta se hace pequeño e insuficiente.





