Archive for May, 2007

Tipos de gente 6

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Este fin de semana me escapé a San Carlos, todo con el fin de huir de San José. Esta capital es asfixiante y no quiero sonar a ermitaño wannabe, porque me encanta también la asfixia que siento aquí; es otra forma de relajarme.

A ver, lo mejor es que siempre que salgo, me topo gente con la quiero toparme, gente que es como es. De esas hay en todos lados, claro está, pero esa autenticidad casi como reliquia, sin que por ello sea vieja, acá por lo menos yo no veo con frecuencia.

Un australiano amigo de los maes que iban con nosotros, de hecho se me acercó y me dijo que le encantaba que la gente de la zona le gustara compartir. Todo porque alguien le cedió una cuerda para que se tirara en clavado a un río. De un hecho tan sencillo, una linda apreciación, que un espacio urbano, no creo que se pueda hacer: uno por que no hay ríos, dos porque de nada sirve una cuerda para hacer clavados si no hay ríos y tres porque ustedes saben a qué me refiero.

Estando en casa de mi madre, que también vive fuera de Chepe, entra una llamada suya desde un celular desconocido, con la intención de que la fueran a traer por la cantidad de lluvia. Mi primera pregunta es: ¿pero de dónde me está llamando? Ella me responde: un muchacho todo lindo acá en el supermercado me prestó el teléfono. Cosa más rara en la vida que esas cosas son poco comunes en las ciudades, o me equivoco. Porque creo que uno le presta el phone a una señora y lo primero que piensa es que va a salir en patineta con el teléfono y la dignidad de uno por idiota de haberselo prestado.

Y no me quiero poner melancólico, ni nada por el estilo, pero si hace falta, aunque sea un poquito, salir de este ciudad en total desperdicio.

¡Kilos de amor! 11

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Me robé el título y me robaré algunas frases, o sea que las reproduciré tal cual, de Cristian Vázquez de la redacción del periódico El Clarín. Esto porque no quiero linkear, quiero meter mano al texto, y de forma lógica porque me parece re- interesante el tema al que me referiré: ¿se llevan entre sí el amor y estar gordo?

Resulta que en un programa de tele argentino-¿qué se podía esperar para ver en la tv?- que se llama Cuestión de Peso, y que lógicamente es sobre obesidad, trataron el tema del amor.

Los invitados de ese día al reality show hablaron sobre que “el temor del gordo es quedarse solo”. Fue así como una muchacha llamada Emilce confesó: “Yo, de todas las veces en que me enamoré, nunca fui correspondida”.

Claro, cuando leí la crónica del programa, me desarmé, como en fábula. ¿Pero será que tiene algo de cierto?, me pregunté. ¿Será que ser gordo está el catálogo de ser feo?.

Yo creo que la sociedad nos hace creer cosas como que los gorditos eligen a los flacos, o que quienes no se ajustan o no nos ajustamos a los estándares de belleza (por peso, estatura o lo que sea) le damos más bola a quienes si los tienen.

Claro, como apunta el columnista: “lo de “elegir” es siempre relativo, porque en rigor los que pueden elegir son ellos, precisamente, los del segundo grupo, los bellos, que –vaya casualidad, je– suelen elegirse entre sí”.

Y eso de que el amor es ciego, de que lo más importante es lo de adentro y esas cosas, son ciertas a medias. O sea, yo las comparto, las creo o las quiero. Pero “esa cosita previa del gusto, de la primera impresión, de eso que uno siente cuando entra a un lugar y de un vistazo trata de ver qué hay”, hace que precisamente el amor no sea ciego, que no importe lo de adentro y que uno, sí, termine reproduciendo el modelo. O sea, uno es un estúpido.

El sistema se reproduce así mismo, hay que acceder a lo más inalcanzable de la vida. Y si no se accede a eso, “resignarse”, “o esperar que te elijan”. Entrecomillado claro está, como todo.

Pero de nuevo usando al redactor, quien cita a otro y que quiero aplicar al sexo que sea, la verdad en esto, hay una única verdad: “Uno se deslumbra con la mujer linda (o el hombre según sea el caso), se asombra con la inteligente… y se queda con la que le da pelota”. Vaya verdad. ¿Qué es verdad?.

Hikikomori 10

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Uno de cada diez jóvenes en Japón, se ha convertido en “hikikomori”: adolescentes y adultos jóvenes que ante el sentimiento de incapacidad para cumplir roles sociales, se aíslan.

Recluidos en su habitación, estos jóvenes pueden pasar meses o años sin poner un pie en la calle, y la única forma de contacto con el mundo exterior es través de Internet.

Según relatan fuentes como Wikipedia y BBC, se estima que existen alrededor de un millón de hikikomoris en Japón, en su mayoría hombres y posiblemente primogénitos.

Algunos reportes consideran que este comportamiento puede ser motivado por un grado de Síndrome de Asperger.

Las características socioculturales de Japón, donde por ejemplo el éxito académico es un imperativo, ha producido este “fenómeno” que empieza a afectar los índices económicos del país, pues según dicen este grupo representa “menor fuerza productiva”.

Acá les dejo el link a un vídeo interesante donde se le pregunta a jóvenes asiáticos que es lo que más les gusta de la vida o los hace felices, y responden cosas como: “los videojuegos o dormir”. Hay entrevistas a algunos hikikomoris que reflejan ese sentimiento de soledad y de “poca habilidad” para comunicarse o aquellas respuestas sobre su sociedad que son contestadas con: “es una mierda”.

El amén del taxista 9

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- Por la Veritas señor, por favor.

(Radio ambiente y mucha lluvia cayendo) Primer misterio de dolor. La Agonía de Jesús en Getsemaní. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre…

- ¿Señor para dónde va?

- Para donde usted me dijo.

- ¿Pero porqué estamos dando este vueltón?, podemos atravesar por acá y nos ahorramos todas las presas.

… hagase señor tu voluntad en la tierra como el cielo…

- ¿Porqué no me dijo antes?. Ya no puedo.

… danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas…

- Tres mil pesos cuando siempre me cobran mil.

Las letanías: Señor ten piedad, Cristo ten piedad, señor ten piedad, Cristo oyenos.