Preconización −en parte− a esos días 9
Tengo esa imagen grabada del día en que nací, en el que caminé por vez primera y ese momento inolvidable en el que grité hijueputa a todo pulmón. El primer día de clases en la escuela, en el colegio y la universidad, los días que me dieron los cartones y las fotos posadas en las que siempre tuve que salir al frente por ser tan pequeño. Mis risas. Los días de mi familia con mi abuela haciendo de actriz. Las horas exactas de la muerte de todos los abuelos. Los días en que conocí a la gente que aún conservo. El día en que crecí. Cuando traicioné. Cuando prometí. Cuando dejé de ser tan mierda. Extraño entre lágrimas y risas a unos amores. A los días en que confiaba; y aquellos cuando lo volví a hacer. El día en que dejé de salir con los que no eran tan cool. Cuando me di cuenta de lo idiota que fui. Las veces en que con mano en el corazón he pedido perdón. El día en que pasé de ser el primero a ser el tercero, luego el cuarto, llegué hasta el último puesto; el día que me regresé a ser el segundo y cuando recobré la valentía de no ser para nadie si no sólo para mí. El primero. El día en que me hice egoísta. Aquel en que me hice tan misericordioso como un dios bíblico. Cuando me quebré el brazo. Cuando me rompí el cerebro. O aquel en el que me dio varicela, sarampión y diarrea. El vómito de alguna borrachera. Mis lágrimas. El día de la manifestación, el día de la entrevista, el día de la playa, el día del negro, el día de mi conversación telefónica gritada en la cocina y verte pasar. El primer cigarro, la primer cerveza, la Heineken que casi escupo. La primer cogida, las de en medio y la última. Los juegos de mesa. Extraño entre risas la lluvia que cae en mi cara y el sol que me quema. El monte. El Chayote. Al Espíritu Santo. El alacrán. La marabunta. El libro en la 24. Doña Ana, Herradura, Cocles, Montezuma, Papagayo, la RAAN, La Ceiba, el Amazonas. El avión, la avioneta, el helicóptero. El balazo. La balacera. El suicidio del desconocido. La morgue. Una radio, una tele. Mis compras. El consumo. Los apartamentos. Los fantasmas. Las voces. Al papa bendecido y maldecido. Y un largo etcétera… y escucho al viejo decir: la memoria es memoria si es presente. Mi último día es hoy. Mañana no existe. Aunque me sueño con el.




