Archive for January, 2009

Oportunidades de desarrollo limitadas por circunstancias personales 0

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Entre un cuarto y la mitad de la desigualdad de ingreso observada entre los adultos de América Latina y el Caribe se debe a circunstancias personales que enfrentaron cuando eran niños, sobre las que no tuvieron control ni responsabilidad, como la raza, el género, el sitio donde nacieron y la educación de los padres. Esto según el estudio “Midiendo la Desigualdad de Oportunidades en América Latina y el Caribe” del Banco Mundial (BM).

El nuevo Índice de Oportunidades Humanas (IOH) contenido en el Informe y nunca antes desarrollado por el BM, hace una evaluación de lo importante que son las circunstancias personales para abrir o cerrar la puerta al acceso a los servicios necesarios para una vida productiva, como agua potable, saneamiento, electricidad o educación básica entre los niños.

Costa Rica ocupa el puesto 12 en el indicador relacionado con sexto grado terminado, lo que significa que menos del 75% de la población de niños costarricenses concluyó su educación primaria en la última década. De los niños que asisten a la escuela entre 10 y 14 años, nuestro país se ubica en el puesto 11, aún cuando en el resto de la región el puntaje supera el 77% y como en el caso de Chile, representa el 98%.

En cuanto acceso a agua potable y saneamiento, Costa Rica se ubica en el primer lugar, con los puntajes más altos de oportunidad de la región. En temas de acceso a la electricidad, el país se mueve al puesto cinco.

El IOH para educación del país es del 79%, colocándose en el puesto once, por debajo de países como Jamaica, Chile, Bolivia y Ecuador. El IOH para vivienda nos ubica en el primer puesto, seguido por Chile y en cuyo último puesto se encuentra Nicaragua. Y en general, nuestro IOH, nos coloca en el cuarto puesto en toda la región con un 86% por ciento estimado.

Según este estudio, nuestro país muestra una relativa igualdad de ingreso y una baja desigualdad de oportunidades para los niños. Pero otros países como Brasil y Chile, avanzan mejor y podrían tener menos desigualdades en el futuro, debido a que el acceso equitativo a las oportunidades básicas está en aumento. La clave han sido políticas sociales y de largo plazo promovidas por estos gobiernos.

En un mundo ideal, apuntan los autores de este informe, la desigualdad de los resultados sólo debería reflejar diferencias en los esfuerzos, el talento y las decisiones que toman las personas, además de la suerte, y no así en desniveles del “terreno de juego”.

El estudio calculó los índices de Oportunidades Humanas por medio de encuestas de hogares nacionalmente representativas en 19 países por un período de casi una década. Esto representa a casi 200 millones de niños de 0 a 16 años de edad de América Latina y el Caribe.

Golpe eléctrico 2

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Giro mi cabeza y ojos hasta el hombro. Pretendo ampliar el espectro de al lado y muy atrás. Le exijo al cuello. Sé que tengo memoria de elefante y que grabo como al click de la cámara. En ocasiones me aplastan los pies del gigante animal. Y siento como el dolor que los infartados describen. Mi pecho se oprime y el cerebro recibe un golpe eléctrico. De 70 a 400 voltios. Un amperaje de 200 milli-amperios a 1600 milli-amperios.

− Si no reaccionás te mato sabés. Si no me ponés atención te tumbo por K.O.

Aprendo a moverme sin golpear jamás la nuca. O la parte de atrás de la cabeza. No pateo. Ni doy la espalda. O propino golpes bajos. No pongo zancadillas. Ni doy cabezazos. Ni me valgo de objetos que no sean el guante, que es mejor si es de piel de animal. Pero el talento imprescindible, es sentir en las entrañas, que esto no es pelea, es un paso al frente y nada más.

Chota e interés 5

Días dramáticos nos tocan hondo. Miles de personas en Costa Rica enfrentan el impacto directo de un terremoto que ha cobrado la vida de seres humanos, modificado la geografía y ocasionado daños materiales. A pesar de múltiples muestras de solidaridad por todo lado, que aplaudo y me uno; me inquieta la poca humanidad de algunos que no entienden que en momentos como este y siempre en cualquier momento lo más importante es la vida. La vida. Y para propugnar por ella se requiere respeto. Nos irrespetamos cuando no pensamos con cuidado lo que decimos. Y nos irrespetamos cuando anteponemos el interés único y personal al interés del otro. Nos irrespetamos cuando le preguntamos a alguien ¿cómo se siente? o “cuénteme que le pasó”, así sin más, cuando acaba de morir un familiar o su casa está tirada en el suelo. Cuando hablamos antes de tiempo y decimos lo que no hay que decir, como que: ¨…yo hubiera deseado estar en tanga roja y en la playa. Muy divertido”, como lo declaró a un periódico nacional una diva de la televisión. Nos irrespetamos cuando tenemos algún bien material que puede usarse para ayudar y le ponemos un precio. Nos irrespetamos cuando nuestro fin justifica el medio. En ese plano de irrespeto, la vida no vale nada, la vida se vuelve un trámite de competencia. Cuando la vida compite con lo creado por nuestras mentes y manos, propugnamos por nuestra autodestrucción, por desaparecer. En momentos como este y en cualquier momento, el movimiento que sin duda ocupamos es mental. Ahora, efectivamente concentremos energías en ayudar. Propaguemos la solidaridad. Rescatemos la vida. Esto lo apunto, como preocupación profunda sobre algo más que nos pasa ahí adentro y a veces no nos damos cuenta. Por que, o evolucionamos o sucumbimos por cuenta propia.