Archive for September, 2009

La desigualdad es el cáncer de la democracia 4

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La gota que derramó el vaso fue sacar a un Presidente electo democráticamente de su país, en pijamas y con militares de escoltas. El resto es una historia y una historia de terror. Si decían que el tal Zelaya era un mal presidente, la vía democrática -que echa mano de las leyes- era el único camino para juzgar los actos indebidos. La democracia de este siglo no se defiende con pistolas.

Honduras está sumida aún en el terrible y profundo problema de la pobreza. ¿Cómo resolvemos esto?, la respuesta es sencillísima y la sabe todo el mundo: se necesita una mejor distribución de la riqueza y urge crear oportunidades para el desarrollo. Según el Banco Mundial, Honduras es un país de ingreso mediano bajo, lo que en definitiva significa que la población padece precarias condiciones de pobreza. El BM asegura que en el país centroamericano, “desde 1998 el ingreso per cápita está básicamente estacando en un 0.3% anual”, lo que responde “en parte a la falta de progreso en los indicadores de pobreza”. Si a esto le sumamos el destrozo que ocasionó el huracán Mitch, no hay que ser muy inteligente para darse cuenta que en Honduras la gente padece hambre.

El problema que hoy afecta a los hondureños, va más allá del pleito de los machos Roberto Micheletti y Manuel Zelaya. El problema que vive Honduras es un llamado de atención por evitar más carencias y hambre. Que alguien le falte comida es un acto violento. En ese panorama la democracia es una ilusión y la institucionalidad no funciona o se convierte en producto empacado de cristal.

Es lógico que quienes sufren en carne propia limitaciones económicas, defiendan a aquel que subió el salario de hambre en un 50%. Preguntemonos de forma crítica ¿quienes son los que antecedieron a Manuel Zelaya? ¿Qué de todo esto es herencia de la dictadura oligarca del coronel Oswaldo López Arellan? ¿Cuántas malas políticas hay en este país? ¿Qué tanta desigualdad?

Muchos han centrado ahora su atención en si fue adecuado o no el regreso de Zelaya después del golpe. Esa pregunta o consideración desvía la atención central sobre el principal problema que viven los hondureños y del que deriva la crisis en la que se han sumido. Los populistas o caudillos son una respuesta desesperada a la supervivencia de las poblaciones en pobreza.

Sabemos también que muy a diferencia de los populistas y caudillos, hay muchos otros que impulsan justicia social, y que en reiteradas ocasiones son linchados e igualados por los miedos mentales de los que siguen anclados en la guerra fría y temen con ganas a eso que llaman izquierda. De todas formas, deberíamos saber que en los extremos siempre se propugna por el poder. La designación para gobernar un pueblo no es poder, es servicio.

Como muchos otros pueblos alrededor del mundo, los hondureños están en lucha no desde el golpe, si no desde hace muchos años. Porque yo creo que la desigualdad es el peor cáncer de la democracia. Con esta base, defender la paz no es solo defender la deposición de las armas, defender la paz es defender el acceso justo de todas y todos a una vida digna.

Foto por easygrafic